Si deseamos tener unas pantorrillas fortalecidas y tonificadas es importante trabajarlas como se trabaja cualquier otro músculo del cuerpo.

Antes de iniciar con la rutina, es muy importante que calientes los músculos, esto evitará que se dañen.

Para realizar este ejercicio necesitamos pararnos en el borde de una superficie como un escalón o barda. Los pies deben de estar a la altura de los hombros y la espalda recta. Haz elevación de talones hasta quedar de puntas, sostén unos segundos y baja hasta que la punta del pie se encuentre por encima del tobillo. Vuelve a la posición inicial y repítelo 12 veces por 4 series, 2 o 3 veces por semana.

La base del entrenamiento de esta zona son los ejercicios aislados, de esta manera el músculo que deseamos trabajar será el que soporte todo el empuje sin ayuda de otros. Es imprescindible que en el momento de realizar los ejercicios no se rebote o se hagan repeticiones demasiado rápidas. Lo correcto es realizar movimientos lentos tanto a la hora de subir, como de bajar y sostener unos segundos cuando nos encontramos arriba.

Una vez que te encuentres familiarizado con este ejercicio podrás agregarle peso con mancuernas o polainas atadas a los talones.

Los músculos de las pantorrillas no responden tan rápido como los de algunas otras partes del cuerpo, así que ten paciencia.

Cuando terminemos con el ejercicio estira el músculo para descongestionarlo, nos  a recuperaremos del gran esfuerzo que realizamos y evitaremos lesiones.

 

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